Discurso íntegro de Luis Abinader, candidato presidencial del PRM en la Convención Nacional de Delegados

Queridos compañeros y compañeras:

Acepto, lleno de emoción, orgullo, humildad y compromiso, la proclamación como candidato presidencial de mi Partido Revolucionario Moderno.

Gracias al compromiso cívico de todos los miembros del PRM y especialmente a José Ignacio Paliza, presidente del partido, y a Carolina Mejía, secretaria general.

El pueblo dominicano fue testigo de la campaña interna más respetuosa y ordenada de nuestra historia política.

La unión que estamos exhibiendo es una demostración de que nuestra organización está madura para gobernar. Nuestra casa partidaria está construida sobre roca.

El contraste con nuestros adversarios es notorio. La casa oficialista, construida sobre arena, está sacudida por los vientos del resentimiento y los torrentes de la ambición.

El partido oficialista no debe seguir gobernando a los demás, no solo porque lo hace mal, sino porque no puede gobernarse a sí mismo. Los ciudadanos ven como se empiezan a amontonar los escombros morados.

Pasemos ahora a hablar de la situación de nuestro país.

La mala política hace crisis.

Esa mala política que busca la permanencia en el poder más que la utilidad del poder.

La que borra la separación de poderes para gobernar sin controles ni contrapesos.

La que confunde el presupuesto público con el patrimonio privado.

Aquella política de la cultura de piñata que busca en el reparto su pedazo de país.

La del falso crecimiento mediante el déficit y el endeudamiento irresponsable.

Esa que no cree en la alternabilidad y que no respeta la libertad de expresión.

La que no profesa ninguna ideología y juega con los problemas de la gente. 

En fin, esa mala política que nos gobierna sin planes ni soluciones. Su único objetivo es complacerse ellos mismos.

La mala política de la inseguridad, el desempleo, el alto costo de la vida, de la corrupción y de la impunidad debe abrirle paso a la buena política. ¡Ese es el cambio viene!

Cambiar la mala política que hace crisis por la buena política que producirá el cambio, el cambio que nos llevará al orden, la paz y la prosperidad.

Por eso quiero compartir algunas ideas para enfrentar los principales problemas de nuestra democracia. Pero antes quiero afirmar que no debemos estar atemorizados por las condiciones de nuestro país en estos días. Nuestro país, como lo ha hecho muchas veces en el pasado, tiene la capacidad de cambiar todo lo malo que existe con todo lo bueno que tiene.

Los ciudadanos están preocupados por la inseguridad. La delincuencia rivaliza con el monopolio de la fuerza que debería poseer en exclusiva el Estado. Las calles o, peor todavía, nuestras casas no ofrecen ninguna garantía de protección ante el empuje del comportamiento antisocial.

Las puertas y ventanas enrejadas son la perfecta metáfora del fracaso de todos los planes de seguridad ciudadana. ¡Los presos somos nosotros!

Prisionera está la madre que pierde arrebatada su cartera por las manos criminales.

Prisionero está el joven universitario que debe entregar su celular ante el cañón amenazante.

Prisionero está el padre que pierde hasta el peso de la vergüenza de su último salario para salvar la vida.

Prisioneras nuestras hijas y hermanas ultrajadas en cualquier oscura calle de nuestras ciudades.

En nuestro gobierno del cambio no será así. Los ciudadanos serán libres y los prisioneros serán los delincuentes.

En mis recorridos por los barrios de la capital y del interior converso con muchos jóvenes que comparten conmigo su historia personal.

En uno de esos recorridos una joven me preguntó: ¿Qué vas a hacer para cambiar la inseguridad?

Le expliqué a la joven que con nuestro Plan Integral de Seguridad:

Garantizaremos la prevención y disuasión del delito mediante políticas públicas de apoyo a los hogares manejados por madres solteras,  la generación de oportunidades de empleos, estímulos para el emprendimiento, incentivos para asistir a la escuela, educación vocacional en todos los barrios, la información y formación sobre el abuso de alcohol y drogas, la promoción de la cultura y el fomento del deporte.

Fortaleceremos el sistema de control y persecución del delito transformando la policía actual en una policía moderna y eficiente, centrada en la comunidad, los ciudadanos y el servicio social; y sin olvidar la dignificación del agente policial  a través de un salario mínimo de quinientos dólares.

Activaremos el sistema de consecuencias a través de un Ministerio Público independiente con las competencias técnicas y humanas necesarias para dirigir la investigación y producir expedientes sólidos que puedan ser conocidos y fallados por un Poder Judicial también independiente.

Estamos convencidos de que estas y todas las demás medidas contenidas en nuestro Plan Integral de Seguridad ayudarán para que no sentirnos prisioneros en nuestras propias casas.

Los ciudadanos están preocupados por no tener empleo, ¡Esa es la verdadera pobreza! La economía dominicana crece, pero es incapaz de crear los empleos que demanda la gente.

Estamos en la obligación de romper el círculo vicioso del desempleo existente en el país y sabemos cómo hacerlo desde hace mucho tiempo.

En los primeros seis meses de gobierno implementaremos un Programa dirigido a los jóvenes para darle las oportunidades que merecen, a través de incentivos fiscales directos a quienes los contraten, particularmente a las micro, pequeñas y medianas empresas, mejorando efectivamente la calidad de la educación técnica para el trabajo, dándole prioridad a mujeres, jóvenes y personas con discapacidad.

También incluimos en nuestro plan una propuesta para beneficiar a quienes inicien un negocio con la ayuda del gobierno mediante el Fondo Emprendedor, para financiar sus ideas, asegurando también programas integrales de capacitación en gerencia, manejo de tecnologías y acceso a mercados.

Vamos a abrir las puertas de la economía dominicana de par en par a las nuevas tecnologías, porque nuestros jóvenes tienen la capacidad de crear y emprender en este nuevo espacio de oportunidades que el mundo nos ofrece.

Estas y otras medidas garantizarán que la economía pueda crear los empleos que necesitan cada año los dominicanos que entran al mercado de trabajo.

La reputación de un país es un activo importante en la competencia por un espacio en la economía global. El nuestro, lamentablemente, consigue muy malas calificaciones en todos los índices internacionales. El último que se agrega a la lista es el de Transparencia Internacional. La República Dominicana aparece como el segundo país más corrupto de América Latina. ¿No estarán equivocados? Porque a mí me parece que somos el número uno. ¿Ustedes qué creen?

La corrupción no solo se roba el presupuesto, sino también el futuro de los ciudadanos: por eso estamos comprometidos a realizar las reformas que garanticen el funcionamiento efectivo del sistema de consecuencias.

Nosotros tenemos la voluntad política para crear un círculo virtuoso de la institucionalidad a través de las siguientes medidas:

Reformar el Consejo Nacional de la Magistratura para quitarle al Procurador General de la República la facultad de elegir jueces.

Eliminar la facultad al Presidente de la República de nombrar al Procurador General de la República.

Garantizar que los miembros de la Cámara de Cuentas sean independientes e inamovibles.

Hacer de obligatorio cumplimiento el mandato de auditar anualmente cada una de las instituciones del Estado.

Patrocinar la firma de un pacto por la despolitización del Poder Judicial.

La situación política, económica y social que enfrentamos tal vez nos coloquen en los días por venir frente a grandes dificultades; pero debemos confiar en los principios y valores que permitieron que una y otra vez consiguiéramos recuperarnos  de esas dificultades que parecían ser la condena definitiva a nuestra existencia como país libre y soberano.

Compañeros y compañeras del PRM la mayoría de los candidatos saben que quieren ser presidentes y muchos tal vez sepan para qué, pero muy pocos saben por qué deben serlo.

El verdadero liderazgo comienza desde el corazón, respondiendo la pregunta más difícil para cualquier ser humano: ¿Por qué?

Desde siempre la política fue parte de mi cultura familiar, así que muy temprano en la vida tuve la necesidad de responder esa pregunta.

¿Por qué quiero ser presidente?

Porque estoy convencido de que puedo hacer un cambio radical en la República Dominicana;

Porque estoy convencido de que puedo ser un fabricante de oportunidades para todos los dominicanos;

Porque estoy convencido de que puedo conseguir que la prosperidad económica alcance para todos;

Porque estoy convencido de poder llevar seguridad, empleos y salarios dignos a todos los hogares del país.

Pero esta tarea necesita de la colaboración infatigable  de todos ustedes. Los convoco a que desde ahora hasta el día de las elecciones empecemos a convencer para vencer, convencer a cada familiar, a cada amigo, a cada vecino desde Cabo engaño hasta Elías Piña, desde Cabo Isabela hasta el Gran Santo Domingo.

Compañeros y compañeras: no podemos detenernos a pensar en los obstáculos o en las diferencias que puedan aparecer por el camino, porque eso sería practicar la política pequeña de los intereses particulares. El objetivo de cada uno de nosotros es trabajar la política grande y generosa del interés colectivo, para ganar más alcaldes, más regidores, más distritos municipales, más vocales, más diputados, más senadores y también la presidencia de la República.

Debemos de mantener el ánimo bien arriba. Nuestros adversarios equivocadamente a veces señalan que perdemos el ánimo fácilmente, No es así.

Hoy los perremeístas sabemos que vamos hacia el Poder.

Mostremos nuestras fuerzas, nuestro arrojo, ¡vamos a mostrar músculos!

Vamos a mantener el optimismo ¡vamos a ganar!

El trabajo que hemos realizado nos ha convertido en una fuerza política imparable. ¡Hoy ni el médico chino los puede salvar!

¡El cambio va y el PLD se va!

Dios bendiga al PRM.

¡Muchas gracias!